5 Estrategias de futuro (2015-2020) en teleasistencia.

Teleasistencia 2015-2020

El envejecimiento poblacional, con el aumento de la esperanza de vida y de las dependencias asociadas, la movilidad de los ciudadanos en un mercado laboral global, los cambios en las estructuras familiares, y la prevalencia de enfermedades crónicas, están demandando un cambio de paradigma en el cuidado de las personas. En este cambio de paradigma, la dispensa de cuidados a domicilio a través de la Teleasistencia atesora un desarrollo potencial casi ilimitado, que en los próximos años podría plasmarse en 5 líneas estratégicas para gestores, prestadores y proveedores tecnológicos.


1.- La coordinación sociosanitaria

Más allá de la tradicional concepción, la Teleasistencia se convertirá en una herramienta para la prevención y el tratamiento de la salud, como recurso de la atención primaria. Supone el desarrollo de un modelo de atención integral centrado en la persona, cuyo aspecto fundamental es atender las necesidades sociales y sanitarias de la persona de forma coordinada, tanto en su vertiente preventiva como en la asistencial.

Algunas regiones europeas ya han iniciado este recorrido desde lo social a la salud, a través de la Teleasistencia, mediante la incorporación de nuevos servicios como el consejo sanitario, la gestión de cita con el médico/enfermera del centro de salud y la colaboración en campañas de salud pública como la de la vacunación antigripal.

De manera especial, en lo próximos años, seremos testigos de un gran avance en la telemonitorización de la salud, en cuya normalización los Centros de Teleasistencia se identificarán como elementos claveLa telemonitorización será útil sobre todo para la atención primaria y como herramienta de la enfermería. A esa telemonitorización la Teleasistencia le aportará las infraestructuras de las centrales existentes, la experiencia en instalación y mantenimiento de tecnología a domicilio, gestión técnica de alarmas, y sobre todo el perfil social del paciente. Las coordinación entre profesionales de los servicios sociales y de salud será una obligación, y los Centros de Teleasistencia actuarán como centros de intermediación. La telemonitorización de la salud será un nivel más de intensidad de una Teleasistencia sociosaniataria.

2.- El valor del servicio

La Teleasistencia es un referente en tecnología social, es decir, en tecnología puesta al servicio de la ciudadanía. Los prestadores de servicios, en una apuesta clara por la calidad del servicio, han desarrollado un modelo asistencial en el que destaca el enfoque humano desde la profesionalización de las tareas, y en el que la tecnología está al servicio de los propios profesionales y de las personas usuarias.

Los gestores, públicos o privados, contratarán servicios integrales primando la calidad del servicio, frente a la tecnología que se convertirá en un commodity. Cada vez será más habitual los marcos de colaboración entre proveedores tecnológicos y prestadores de servicio, con operaciones empresariales que modificarán las actuales posiciones del mercado, y que deberán abaratar el coste de los servicios, sin perjudicar la calidad de los mismos o incluso potenciándolos.

En un escenario de fragmentación las administraciones públicas buscarán la unificación, integrando carteras de servicios.

3.- Atención personalizada

Las dificultades económicas de las administraciones públicas están suponiendo ajustes en los precios. La reducción de presupuestos sin un cambio en el modelo de prestación supondrá directamente un descenso en la atención y en el cuidado a las personas usuarias, y empeoramiento de las condiciones laborales de los profesionales. Las empresas que sepan interpretar esta situación, y ofrezcan soluciones innovadoras en la gestión, serán capaces de competir económicamente y garantizar la calidad del servicio.

En este escenario de dificultades, los prestadores de servicios propondrán nuevos modelos de atención personalizada y eficiente. Para ello será imprescindible apoyarse en el potencial de las tecnologías de la información y la comunicación, desarrollando nuevas formas, más eficientes, de relación entre los profesionales de la Central de Teleasistencia  y las personas usuarias en sus hogares, sin que ello suponga en ningún caso la perdida de la relación humana, cuando sea necesaria.

Los Centros de Teleasistencia se han convertido en almacenes de gran cantidad de información que mediante la aplicación de técnicas de ingeniería de datos permitirán personalizar la atención, y actuar de manera preventiva.

4.- Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (nTIC)

El éxito de la Teleasistencia en el apoyo de la permanencia de las personas en su hogar es indiscutible, con una alta valoración del servicio por parte de los usuarios. Sin embargo, la mejora de las condiciones de salud de las personas mayores y su mayor esperanza de vida nos obliga a hablar de entorno social habitual, donde además de la propia casa, las personas desarrollarán su vida en las plazas, en los centros municipales, en las zonas de ocio, … Este nuevo escenario no debe impedir que las personas se sientan seguras y atendidas, lo que supondrá que los servicios de la Teleasistencia se extenderán más allá del hogar. Los protocolos de actuación contemplarán esta nueva situación y los recursos profesionales y personales se coordinarán adecuadamente para atender a las personas en un nuevo escenario, con el apoyo de las tecnologías móviles como la geolocalización o las redes inalámbricas de telefonía y datos.

La medalla de la Teleasistencia puede ser uno de los “primeros” dispositivos wearables de la historia, o al menos el más usado. Sin embargo, su evolución se quedó estancada, muy probablemente por su alta eficiencia. En los próximos años asistiremos a una evolución de la medalla, que muy probablemente se  convertirá en un reloj-pulsera dotado de sensores biométricos conectados a una base, que también evolucionará de la actual caja a un nuevo dispositivo que posibilitará nuevos usos, y que integrará sensores ambientales. Todo ello formará parte del ecosistema del internet de las cosas, y de las llamadas ciudades inteligentes.

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La integración de los datos de la Teleasistencia sociosanitaria en la Historia Clínica Electrónica supondrá la incorporación de la Teleasistencia al modelo asistencial actual. Esta integración ofrecerá, de una manera natural, transformar el hogar en un punto de atención asistencial, lo que conllevará el aumento del acceso a los servicios, pero reduciendo los costes para la organización.

Las nTIC permitirán nuevas formas de interacción entre la Central de Teleasistencia y los familiares, lo que supondrá que dichos familiares estén más informados y que de esa manera sean proactivos en el cuidado de su familiar.

5.- Nuevos colectivos de atención

La Teleasistencia se asocia tradicionalmente a las personas mayores, y especialmente a mujeres. Esta percepción cambiará con la incorporación de los hombres, y se pondrán en marcha campañas que permitan acercar el servicio a otros colectivos como las personas discapacitadas, y a personas con enfermedad mental.

En muchos casos detrás de la persona usuaria hay una persona cuidadora, que además suele ser la persona que habitualmente utiliza el servicio. Los protocolos de atención se adaptarán para atender de manera personalizada a la persona usuaria o a la persona cuidadora.

Esta entrada, publicada originalmente en el blog de Alfredo Alday es una análisis personal basado en la experiencia profesional de con ciertos toques de deseo de cómo cree que debería ser el futuro de la Teleasistencia. No pretende ser rigurosa en el alcance, pero al menos en los puntos tratados sí intenta despertar interés sobre el potencial de la Teleasistencia

2017-09-12T10:16:34+00:00 enero 11th, 2015|Teleasistencia|Sin comentarios