Toda una solución: Los helados

Tomar un helado. Toda una solución

Puede ser que ya no salgamos de vacaciones, y que ya no nos movamos de casa en todo el año. Eso puede pasar. No todas las personas, pero con cierta frecuencia hay algunas que cuando alcanzan una edad muy avanzada dejan de viajar, se cansan y moverse de casa les ocasiona tanta molestia que lo evitan, bien sea decisión de ellos mismos, o si hay fallo cognitivo lo decide su cuidador o cuidadora.

Sea así o no, siempre es bueno hacer cosas diferentes en verano. Es una estación para disfrutar y poder cambiar un poco nuestros hábitos. Propongo que cuando salgamos a pasear, sea en silla de ruedas, con el andador, con el bastón o del brazo de otra persona, cambiemos el itinerario y nos sentemos a comernos unos helados. Lo primero porque es algo muy bueno, a mí personalmente me gusta el de café, pero hay tantos sabores que es fácil encontrar el que más nos guste.

Además hay otros beneficios en comerse un helado en verano. Hacer este pequeño cambio permite que se sienta el verano, recordar sensaciones, a veces la memoria nos falla, pero un sabor familiar lo reconocemos o al menos nos sigue gustando y lo disfrutamos. Lo podemos tomar en compañía, con tranquilidad y es fácil porque en un vasito y con una cuchara se va cogiendo, se deshace en la boca y es fácil de tragar. Puede ser todo un festín y toda una solución tomar unos helados en el paseo de la tarde.

No hay que olvidar los beneficios nutricionales, es un alimento rico en proteínas por los lácteos.

Hoy, ¡le invitamos a un helado!

Pilar Ochoa. Especialista geriatria
Mª Pilar Ochoa es medico especialista en geriatría y asesora de Sensovida.

2017-09-13T13:49:30+00:00 julio 20th, 2015|Cuidado y Salud|Sin comentarios