La casa más acogedora

59139897 - portrait of an elderly woman, close-up, sitting at the table.

Hoy no vamos a hablar de cómo hacer la casa más acogedora, cómo mantener a nuestros mayores felices en su casa, sino a hablar de lo que consideramos desde nuestro punto de vista un hogar. Donde nos sentimos queridos, bien acogidos, comprendidos y desde luego muy a gusto, esa es la casa de la abuela. Sé que no se puede generalizar, pero también sé que hay mucha gente que ha tenido muchas experiencias similares a la mía.

En mi caso, ir a casa de la abuela era siempre muy agradable, te ofrecía merienda, chocolate a la taza, un café o lo que quisieras tomar. Siempre te ofrecía algo apetitoso, algo que te tomabas con tranquilidad, en buena compañía y con buena conversación. Era una casa abierta, podías ir a cualquier hora y siempre te recibía con cariño. No es de extrañar que fuera el lugar de reunión de la familia. Allí todos nos sentíamos bien.

La abuela era mayor, con enfermedad crónica y con limitaciones, pero también era calmada, con una bella sonrisa, y muy empática. Te hacía sentir bien y era frecuente pasar allí la tarde o subir con los amigos, porque era igual de amable con todos.

Ese poder que tiene una abuela de congregar, de empatizar con generaciones más jóvenes, de tranquilizar, sólo lo puede tener la yaya. Y hoy lo quiero recordar porque, aunque necesiten adaptaciones, teleasistencia, audífono o cualquier tipo de ayuda, es muy bonito. Esa tranquilidad que se consigue con los años, con haber vivido muchas cosas, tanto buenas como malas, y haberlas superado, esa tranquilidad, es muy importante cuando eres joven. Por eso le dedico estas líneas a todas las abuelas, tan importantes en la vida de sus nietos.

 

Mª Pilar Ochoa es médico especialista en geriatría y asesora de Sensovida.

 

 

2017-09-14T11:34:44+00:00 noviembre 4th, 2016|Hábitos de vida|Sin comentarios